Una lucha de altura #summitsathome

El techo de América, el Aconcagua. Un nuevo reto y un nuevo recuerdo en esta serie de #summitsathome donde os hablo de cada una de las cimas que descubrimos con Summits of My Life.
Puedes encontrar en línea la película de A Fine Line donde explico como empezó todo.
Hoy quería recordar el reto del Aconcagua, el pico más alto de la cordillera de los Andes, con 6.960 metros. Para ello, os traigo la crónica que hice entonces y, también algunas fotografías.
"Cuando llegamos a Puente de Inca, cogemos las mulas que nos ayudarán a llevar el equipaje hasta Plaza de Mulas, a 4.400 metros de altura: es el campo base habitual para la ascensión al Aconcagua. Se trata de una cima que, aunque técnicamente no sea muy dura, tiene una gran altitud, bordeando los 7.000 metros, y esta es la dificultad principal que presenta. En este primer momento, pues, el objetivo es hacer una buena aclimatación, para poder estar en condiciones óptimas en el momento de atacar la cumbre, pero sin dejar pasar muchos días en altura, para no someter el cuerpo a tanto desgaste. una vez aclimatados, y cuando haya una ventana de buen tiempo, intentaremos el récord con Emelie, no desde Plaza de Mulas, sino desde abajo, desde Horcones, desde donde Jorge Egocheaga estableció el récord de ascenso y descenso en 13 horas y 46 minutos. en total, sesenta kilómetros y más de cuatro mil metros de desnivel positivo.
Disponemos del equipamiento mínimo necesario, siguiendo uno de los principios básicos del proyecto Summits of My Life: ir tan ligeros como sea posible. Estas primeras jornadas, vamos adaptando el cuerpo a la altura, subiendo ahora cinco mil metros, ahora seis mil. El día 11 de diciembre, celebramos el aniversario de Emelie con una soplada de velas improvisada clavándolas en una lata de atún. Es todo lo que tenemos a mano!
Una semana después de habernos establecido en el campo base, nos decidimos a hacer el intento de récord, y por eso bajamos hasta Horcones, a 2.900 metros, el punto de salida. A las seis de la mañana, nos ponemos en marcha y ganamos altura a buen ritmo, pasamos por Plaza de Mulas, primero, y Nido de Cóndores, a 5.500 metros, después. Aquí la fuerza del viento ya empieza a ser difícil de ignorar. Nos mantenemos en pie, aunque proseguimos con dificultad. No falta mucho para alcanzar la cima, pero las condiciones empeoran a cada paso. A 6.500 metros, desistimos. La montaña no se deja subir hoy. De vuelta a Plaza de Mulas, espero a Emelie y bajamos juntos hacia Horcones, donde descansaremos unos días y esperaremos que las condiciones sean mejores para volver a intentar el récord. Esta retirada de hoy no la vivo como una derrota. Después de todo, me ha servido como un buen entrenamiento en altura.
Y es así que llega el 23 de diciembre. Y vuelvo a salir junto a la caseta del guarda del parque que hay en Horcones, el último lugar habitado camino del Aconcagua. Antes de salir, desayuno tostadas con dulce de leche. Con la barriga llena, el día sereno y previsión de buen tiempo, el Aconcagua no se nos escapará. En la salida me acompaña Emelie, que esta vez no hará el intento de llegar hasta arriba de todo. Me esperan 23 kilómetros y 1.400 metros de desnivel hasta Plaza de Mulas. Llego en 3 horas y 15 minutos. Descanso un cuarto de hora, aprovecho para hidratarme y para comer algo. Todavía me queda más de la mitad del desnivel por hacer, y la parte más exigente de la ascensión. Mi idea es hacer una subida suave, intentando conservar el máximo de energía para la bajada, que es donde me parece más factible ganar tiempo.
Me subo hasta Nido de Cóndores, donde me esperan Seb y Vivian para registrar imágenes. Han pasado cinco horas desde que he salido de Horcones. Me queda superar un desnivel de prácticamente mil quinientos metros hasta la cima. Avanzo bien, pero a medida que estoy más arriba noto que el cuerpo deja de responderme. Me siento embriagado, embutido. A los 6.500 metros, me cuesta mantener el equilibrio y resbalo constantemente sobre la nieve helada. A cien metros de distancia, me espera el Collado del Guanaco, donde la vasta extensión de los Andes que se extiende a mis pies se revela como un espectáculo impresionante... que no acabo de disfrutar del todo. Tengo la cabeza saturado y me doy cuenta que estoy sufriendo. La altitud me pasa factura; seguramente, deberíamos haber hecho la aclimatación con varias jornadas más ... Pero ahora no importa, me digo a mí mismo. Ya estamos aquí, han pasado siete horas y cuarenta minutos desde la salida. Lo tengo muy cerca.
Una hora más tarde, llego a la cima, a 6.962 metros. Ocho horas y cuarenta y cinco minutos después, habiendo recorrido treinta kilómetros y salvado cuatro mil metros de desnivel, estos últimos cuatrocientos metros me han parecido infernales. Me estoy un rato arriba de todo, aprovecho para recuperar fuerzas. Ahora sí que me entretengo a contemplar las vistas increíbles que hay desde aquí. La visión de la mítica pared sur del Aconcagua, una de las más grandes del mundo, de unos tres mil metros, será difícil de olvidar.
Me equivocaba, pensando que en la bajada el malestar desaparecería. La altura me sigue afectando y sigo perdiendo el equilibrio, las órdenes que da mi cabeza se pierden antes de llegar a los músculos ... Cuando llego a Plaza de Mulas, me paro veinte minutos. Como, me hidrato bien. Esto, y la pérdida de altura progresiva, hacen que me sienta mejor. Hace más de diez horas que he iniciado el reto. Veo que tengo el récord al alcance y, con energía renovada, me exprimo en el descenso desde el campo base hasta Horcones. Estos 23 kilómetros, los hago en poco más de dos horas y media. Llego acompañado de Emelie, que, sabiendo que tengo el récord muy cerca, me alienta en todo este último tramo.
Han pasado 12 horas y 49 minutos ¡Hemos hecho el récord! Y lo hemos hecho entre todos; ha sido realmente un trabajo de equipo, de dos semanas de preparación, de constancia, de esfuerzo, y también de pasárnoslo muy bien con Seb, Vivian y Emelie. Se lo quiero agradecer, y también quiero agradecer el interés de tanta gente que ha ido siguiendo este reto desde diferentes rincones del mundo. Ya lo tenemos! Hemos superado el pico más alto de América! Ya se vislumbra el Everest ".